Nunca Te Disculpes Por Las Tarifas de Tus Sessiones

Recuerdo cuando me convertí en instructora de Pilates. Estaba tan emocionada que no podía esperar para enseñar a tantos clientes como me fuera posible. Quiero decir, ¿todo el mundo debería estar haciendo Pilates, cierto? Mis primeros pocos clientes vinieron de otros maestros, así que cuando escuché el primer comentario de “los Pilates son muy caros”, me tomaron un poco desprevenida. Yo sabía que los Pilates costaban más de lo que yo podía pagar al principio, pero me gustaban tanto que comencé a prepararme mi propio café y me convertí en instructor para poder hacer un espacio en mi presupuesto para mis sesiones de Pilates. ¡Uno tiene que hacer lo que tiene que hacer! La clientela pedía un descuento y yo le dije que no. Ella se fue y yo me quedé ahí sentada, preguntándome qué pude haber hecho diferente. ¡Eran los Pilates muy caros?

¡Obviamente no! Yo pasé nueve meses y gasté miles de dólares en mi primer entrenamiento, sin mencionar otras casi mil horas si cuentas las horas como aprendiz, las horas de entrenamiento, las juntas y los clientes a los que enseñaba y que no contaban en estas horas. También trabajaba con mi mentor y tomaba sesiones cada semana para ser cada vez un mejor maestro. Mi historia no es muy diferente a la de muchos de ustedes. Gasta uno mucho tiempo, dinero y energía para convertirse en maestro. Y ahora pasas mucho tiempo tratando de encontrar nuevas maneras de que tus clientes se muevan mejor. Nosotros, los instructores de Pilates no solo somos entrenadores, somos asesores, somos conectores y guías de movimiento. Nuestras tarifas no son solo por los 60 minutos que los clientes pasan con nosotros, son por el tiempo que pasamos pensando en sus cuerpos, sus necesidades, sus objetivos y todas las demás cuestiones que vienen con esta carrera.

Todo mundo tiene derecho a su opinión. Si alguien piensa que los Pilates son caros, esa es su opinión pero no hay que preocuparse por ello. Tú como instructor no tienes que preocuparte por eso, tu trabajo no es convencer a alguien de revisar su presupuesto para que esté contigo. A mí nadie me dijo: “Lesley, deja de comprar lattes y almuerzos y mejor hazlos tú, para que puedas pagar tus Pilates”. No, yo quería tanto tener Pilates en mi vida que hice que sucediera.

Después de la primera queja/objeción, pensé ¿por qué yo no paré después de ver la etiqueta con el precio? ¿Qué me llevó a hacer de los Pilates una prioridad? Me di cuenta que era cómo me sentía después de trabajar con un instructor determinado. Pensaba en la sesión, en lo que hice y lo que pude haber hecho mejor. Todavía algunas veces escucho esos comentarios de que los “Pilates son caros” Pero la mayoría de las veces solo es alguien que se queja. A la gente le encanta quejarse de cualquier cosa: “Las filas son muy largas en esa tienda”, “estacionarse ahí es terrible”, “el tráfico es un desastre” y puedes insertar la “queja del día” aquí, en este espacio.

Cuando alguien diga algo sobre tus tarifas, escucha un momento, ¿se están quejando o están objetando? El quejoso, si lo escuchas, frecuentemente empezará a razonar y comprará de todos modos. El objetor generalmente estará más preocupado por no obtener lo que quiere al precio que lo quiere. Ese no es tu problema, es más esa persona probablemente no es tu cliente ideal.

Hay mucho en torno a diseñar tus tarifas. No es que todos copiemos nuestras tarifas. Hay que ver los costos de hacer negocio, el costo del tiempo de una sesión, la preparación antes y después, los horarios y luego de todo esto podrás ver cuáles son las tarifas en tu área. Sin embargo tus tarifas tienen una razón de ser. No tienes que justificarte ante nadie, especialmente tus clientes potenciales. ¿Te sientes mal? Seguro, eres un ser humano, especialmente si sabes que esta persona necesita los Pilates contigo. Puedes simpatizar pero nunca disculparte. Puedes entender pero no tienes que hacer arreglos especiales.

Puede ser muy duro escuchar esos comentarios, quejas u objeciones a tus tarifas; pero si te enfocas en enseñarles en la primera sesión de lo que se tratan los Pilates contigo, la cuestión de los costos se solucionará. Ya sé, es más fácil decirlo que hacerlo. Aquellos de ustedes que tomaron mi seminario en línea “Primeras sesiones” saben de lo que estoy hablando.

Esta semana me sumergiré profundamente en cómo manejar descuentos, cupones, pases de clases y todas esas preguntas que tienen en torno a ser pagados conforme a su valor, a sus capacidades. Acompáñenme en vivo registrándose aquí. Si no pueden hacerlo en vivo, asegúrense de registrarse, tienen hasta la tarde del domingo para ver la repetición. ¿Quieren que se les pague conforme a sus capacidades? Nos vemos en el próximo seminario en red.

Estoy muy emocionado de compartir con ustedes mi libro “Lucrativo Pilates: Todo menos ejercicios” como un libro electrónico a mediados de noviembre de 2017. Puede encontrar el libro aquí.
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